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jueves, 12 de noviembre de 2015

Escritores de béisbol boricua destapan la caja de Pandora

Tres escritores boricuas, Josie Alvarado, Jorge Colón Delgado y Edwin Fernandez, este último miembro de la junta del Salón de la Fama del Béisbol Latino, han destapado la caja de Pandora en relación a la calidad -siempre debatida- entre el béisbol "de antes" y este de ahora.

Un eterno debate este donde los haya en el que los "de antes", por decirlo de alguna manera, siempre han sido colocados en una situación ventajosa en este sentido con respecto a los actuales y nadie sabe porque. En definitiva los números están ahí, y los hay tan buenos de un bando como del toro, esa es la pura verdad.





No obstante y quizás por un asunto de respeto, nunca se ha sido lo verdaderamente sincero en este tema como ahora, en que estos dos señores no se han andado con chiquitas a la hora de decir lo que creen correcto. ¿Fueron los jugadores de antaño, de los 50 o los 60, mejor que los del presente? O, ¿estarán mejor preparados los peloteros de hoy día?. Y esto fue lo contestó Edwin Fernandez al diario El Nuevo Día...

"El béisbol en Grandes Ligas es otro béisbol (en comparación al pasado). Se juega más intenso que antes... mucho más intenso. Porque eso es que hay tantas lesiones. Hay muchos más peloteros buenos que antes" encendiendo la mecha detonadora que explotó en la cara de los que nunca darán su brazo a torcer.

Por su parte Colón Delgado agregó más leña al fuego cuando aseguró, sin restar méritos a los de antes, y menos que fue así, que Sandy Koufax no fue en realidad lo que aseguran...  "Antes los siores eran así (bajitos). (Luis) Aparicio, Pee Wee Reese, Phil Rizzuto, y los tenían para fildear nada más. ¿Cuándo tú ibas a ver a un siore como cuarto bate o tercer bate en aquella época?.

"Yo creo también que el béisbol de ahora, y no solo el de ahora, sino el de la época de Iván Rodríguez, Roberto Alomar, y el de los Grandes Ligas de ahora son mejores que los de la época de Clemente y Cepeda. Ese béisbol de antes no era como el de ahora. Cepeda era un gigante de 6'2" de estatura y Carlos Correa es más grande (6'4") que Cepeda y es campo corto".

Ni Fernández ni Colón Delgado hicieron la comparación restando méritos a estas glorias del pasado, sino que establecieron la comparación de aquel béisbol y el del presente. Y menos mal que fue así, porque a pesar de sus buenas intenciones atacaron a Sandy Koufax más duro que las rectas que tiraba este en sus días. Vean esto:

"La gente de aquella época piensa en Koufax, Mickey Mantle y Ted Williams como semi dioses, y con todo respeto, ¿qué hacía Koufax? Pues sí la tiraba dura, pero después que salía del sexto bate, el séptimo, el octavo y el noveno eran unos outs seguros. Él se administraba".

"Pero ahora el pitcher (abridor) te dura seis entradas, en la séptima te traen a uno, en la octava a otro y en la novena otro. El otro día vi una lista y ya hay por lo menos 12 lanzadores en Grandes Ligas que tiran a 100 millas por hora. En la época de Clemente y de Cepeda, el más duro que tiraba era Koufax y nunca llegó a 100 millas", recordó Colón Delgado.

Por su parte Fernández, autor del libro Jonrón, en que escribió sobre el desarrollo del pelotero latinoamericano a lo largo de la historia del béisbol, se sorprende sobre todo por el lanzador de esta época actual.

"Los lanzadores de hoy día son unos 'animales'. Yo, con todo respeto, no veo a un Tite Arroyo o un Pantalones Santiago lanzando en esta época en Grandes Ligas. Esto lo digo con todo respeto", señaló tomando el caso hipotético en que tuvieran que enfrentar a un corpulento bateador de esta época, o comparándolos con los lanzadores del presente y el físico que muchos exhiben.





Pero no crea que estos historiadores dan todo el crédito solo al pelotero actual. Del jugador de antaño reconocen que vivió una época de diversas crisis sociales que inevitablemente influenciaban el juego. Sobre todo el racismo, se sintió marcadamente, y no solo el primer pelotero negro en las Grandes Ligas, Jackie Robinson, vivió un viacrucis. Los negros latinos tuvieron su propio calvario y esos eran minoría doblemente.

"No sabemos cómo un Carlos Correa o un Francisco Lindor hubiesen reaccionado jugando en EEUU en los 50. Si vienes a ver el caso de Peruchín, (Cepeda) que lo firmaron aquí y se lo llevaron para el sur de Estados Unidos. A la semana perdió a su padre, regresa a Puerto Rico y lo entierra con los 500 dólares que le habían dado de bono.

Vuelve a Estados Unidos y lo mandan para otro equipo en las ligas menores donde nunca habían visto a un negro. Imagínate a un negro de Trastalleres, que no sabía inglés, metido en un sitio en que nunca habían visto a un negro y en el sur de Estados Unidos", dramatizó Colón Delgado. ¿Cuántos de los de ahora hubiese aguantado eso? No vamos a especular, pero sigo diciendo que los de ahora son mejores".

Por su parte el historiador deportivo Jossie Alvarado siguió la línea de Colón Delgado, en cuanto al entorno social que debieron superar los jugadores de los años 40 y 50.

"En Puerto Rico tenemos la tendencia, de que no nos gusta comparar... claro, nosotros no tenemos problema (en hacerlo) porque somos unos 'comelibros'. Pero tiene que haber uno mejor", insistió, haciendo énfasis en los físicos más desarrollados de hoy día, y por ende, en la mejor preparación de los jugadores.

"Mira ese Mike Trout (jardinero de los Angelinos), que pesa 40 libras más que Mickey Mantle... mira ese cuello de Trout, que lo que tiene es un un tubo de PVC", dijo en tono jocoso, pero resaltando los atributos físicos una vez más.

"Tienes a un Ted Williams, que nadie lo quiere sacar del 'left field' como el mejor de todos los tiempos, y ¿me vas a decir que es mejor que Barry Bonds? ¿Me vas a decir que Roger Hornsby es mejor que Roberto Alomar?. No hay manera”, volvió a sentenciar Colón

Números que hablan

Colón Delgado aclaró que el béisbol es un deporte eminentemente estadístico, y como tal, la mera comparación de los números puede dejar establecido qué jugador es mejor en cada área. ¿Y no puedes estar diciendo que son épocas distintas”.

De hecho, consciente de que a Babe Ruth el norteamericano promedio lo considera un ‘dios’ intocable, este historiador hizo la salvedad de que el llamado ‘Bambino’ nunca se enfrentó a pitcheo latino ni al de los jugadores negros y dijo: “Y la verjita del Yankee Stadium, por donde él la metía, era de 317 pies en el right field, así que no era lejos tampoco”.

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